Jim-Kelly

Los Históricos Buffalo Bills

Escrito por Orson Ge
agosto 16, 2017

Los Buffalo Bills de los 90s no ganaron un Super Bowl, pero sí el cariño y respeto de aficionados a la NFL. Descubre su historia y legado.

Quienes tuvimos la oportunidad de crecer en los años 80 como aficionados de la NFL fuimos muy afortunados de ver un grupo de atletas que se convertiría en leyenda: los históricos Buffalo Bills. Así lo confirman inducciones al Salón de la Fama del Futbol Americano que  inmortalizan a las glorias de antaño.

Existe un equipo en especial que siempre será  recordado por un servidor, no sólo por el increíble cúmulo de talento que logró reunir ni por lograr la hazaña de llegar a tres Super Bowls consecutivas (mismos que no logró ganar), sino por su electrizante manera de llenar el emparrillado tanto a la defensiva como a la ofensiva. Un equipo balanceado, bien entrenado y donde los egos no eran mayores al juego en equipo. Hablo de los Buffalo Bills de principios de los 90.

Muchos recordarán al QB Jim Kelly – apodado “la ametralladora” y quien ha padecido dos veces de cáncer después de terminar su carrera profesional – o al habilidoso RB Thurman Thomas, quien junto con el WR Andre Reed y una línea ofensiva abanderada por el C Kent Hull y repleta de talento formó una de las escuadras más peligrosas de sus días.

Junto a ellos estaba el WR James Lofton, el TE Keith McKeller o el RT Howard Ballard, cuyo caso pasa a la historia tras ser un jugador elegido en onceava ronda de Draft.

La defensiva no desmerecía en lo absoluto al otro lado del campo. Liderados por el DE Bruce Smith y el LB Cornellius Bennet para despedazar líneas rivales, también cotaban con jugadores como el ILB Shane “The Barbarian” Conlan, el OLB Darryl Talley y los CBs Kirby Jackson y Nate Odomes. Ellos nos brindaron actuaciones extraordinarias en “agarrones” que resultaron épicos contra los también  poderosos Oakland Raiders, Houston Oilers y Cincinnati Bengals.

La escuadra era comandada por el legendario Marv Levy, quien también era  Vicepresidente de Operaciones del club.

El primer intento de esta generación Bills por llegar al máximo juego se dio en 1988 cuando sucumbieron ante la ofensiva “sin reunión” instaurada por el HC Sam Wyche. Sin embargo, ya daban muestras de ser un equipo prometedor.

Fue dos años después, en 1990, cuando adataron elementos del estilo con el que habían sido derrotados y registraron una arrolladora campaña de 14 juegos ganados y sólo dos derrotas. Llegaron al Super Bowl con etiqueta de favoritos ya que sus rivales – los New York Giants – llegaban sin su mariscal estrella, el QB Phil Simms. Este último fue sustituido por un hasta entonces desconocido Jeff Hostetler, por lo que probablemente fue la oportunidad más clara que tuvieron los Buffalo Bills para llevarse el Lombardi. Fue la falla de último minuto del K Scott Norwood – un intento de 47 yardas a ocho segundos del final – lo que selló el 20-19 definitivo a favor de los Giants dirigidos por el legendario HC Bill Parcells.

Al año siguiente, los Bills volvieron a alcanzar el  juego grande contra los Washington Redskins. Este juego fue menos parejo, ya que los de Buffalo nunca pudieron irse al frente y el QB Mark Rypien orquestó una ofensiva implacable que llegó a aventajar 24-0 gracias a una espectacular exhibición defensiva (cuatro capturas y cuatro intercepciones a Jimy Kelly).

Dicen que la “tercera es la vencida”, pero no lo fue para los Buffalo Bills. Cayeron estrepitosamente por marcador de 52-17 ante unos Cowboys liderados por el HC Jimmy Johnson, dueño de una de las mejores y más balanceadas escuadras de toda la historia.

Un  muy joven QB Troy Aikman, junto con el WR Michael Irvin y el incontenible RB Emmit Smith, hicieron pedazos a la defensiva de Buffalo prácticamente durante todo el partido. A la defensiva, lograron un récord defensivo con nueve entregas de balón (cuatro intercepciones y cinco balones sueltos recuperados) en el segundo Super Bowl con más puntos anotados en la historia (69).

Muchos atribuyen la estrepitosa derrota a la salida por lesión de Jim Kelly, quien dejó los controles a cargo de su reemplazo Frank Reich. Reich lanzó un pase de touchdown de 40 yardas, pero la jugada más memorable de ese juego fue cuando el WR Don Beebe provocó un balón suelto justo antes de que un confiado DT Leon Lett entrara a zona de anotación tras recuperar un balón suelto.

El último intento de esta franquicia por llevarse el codiciado trofeo fue el 30 de enero de 1994, cuando en el recientemente jubilado Georgia Dome volvieron a enfrentar a los Dallas Cowboys. Ambos llegaron con récord  de 12-4. La dinámica cambio, ya que los Bills llegaron al medio tiempo con ventaja de 13-6. Sin embargo, al inicio de la segunda mitad Thurman Thomas soltó un balón, mismo que fue regresado para anotación a manos del S James Washington. Fue el inicio de un rally de 24 puntos sin contestación con sentencia final de 30-13. Así desapareció la cuarta y última oportunidad que esta generación tuvo de levantar el trofeo Vince Lombardi. Cabe mencionar que esta es la única ocasión en la historia del Super Bowl en que los mismos dos equipos llegan al partido grande en años consecutivos.

Los Buffalo Bills nunca volvieron a tener una escuadra tan prolífica como la de aquella esa época. No obstante, demostraron que no se necesita un anillo de Super Bowl para llegar al Salón de la Fama, un honor que distingue a Marv Levy, Jim Kelly, James Lofton, Bruce Smith y Thurman Thomas.

Este generación, los históricos Buffalo Bills no sólo es recordada sino añorada tanto por aficionados de ese equipo como por muchos a quienes nos hubiera gustado ver premio para su gran talento. Los históricos Bills no deben ser recordados por sus fracasos en los juegos grandes, sino por su gran capacidad, juego de equipo, y estilo sin igual.

Embed from Getty Images

Orson Ge

Escrito por Orson Ge

Colaborador de Playmakers Radio sobre la AFC Norte. No encontrarán aficionado más dedicado a los Cincinnati Bengals. También escribe en su blog Emparrillado.mx

DESTACADOS